Escuela Dominical Mayo 30 Adultos PDF Imprimir Correo
Escrito por ICIAR   
Lunes, 17 de Mayo de 2010 19:10

TEMA:                         ELIMINANDO CONDUCTAS QUE DAÑAN MI INTEGRIDAD.

Pasaje devocional:      Daniel 6.

 

Texto áureo: “Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él” (Pr.20:7).


 

 

 

VERDAD BÍBLICA

 

VERDAD BÍBLICA APLICADA

La verdadera vida cristiana se manifiesta en un estilo íntegro a la voluntad de Dios.

 

La integridad deberá ser el sello de garantía que identifique al verdadero hijo de Dios. Hecho a la imagen de Dios.

 

 

 

OBJETIVOS

 

De conocimiento:

Conoceremos qué conductas pueden perjudicar la integridad de nuestra vida.

 

 

 

De aplicación:

LA Regla de Oro es un principio excelente de nuestro Señor Jesucristo para ordenar nuestro diario vivir conforme a la integridad.

 

 

 

De acción:

Al conocer las actitudes que dañan mi integridad, podré quitar los obstáculos que me impiden vivir íntegramente en el Señor.

 

 



Introducción: Charles R. Swindoll narró la siguiente historia: “Hace algún tiempo supe de cierto individuo que entró en un establecimiento donde vendían pollo frito, a fin de comprar raciones para sí mismo y para la joven que le acompañaba. Esta esperaba en el auto mientras él iba a buscar el pollo. Por un descuido, el encargado del negocio dio al hombre la caja en la cual había colocado las ganancias del día en vez de aquella con el pollo. Iba a ingresar el dinero en el Banco y lo había camuflado en un envase para pollo frito.

El individuo cogió la caja, volvió al automóvil, y partió con su acompañante. Cuando llegaron al parque y abrieron la caja, descubrieron que estaba llena de dinero. En ese momento  de gran vulnerabilidad para la persona común y corriente; sin embargo, el hombre comprendió que debía tratarse de una equivocación, así que entró en su auto, volvió al estacionamiento y restituyó aquel dinero al encargado. ¡Éste se quedó encantado! Tanto así que le dijo al joven:

-Quédese por aquí. Quiero llamar al periódico para que vengan a tomarle una foto. Es usted el tipo más honrado de la ciudad.

-¡Oh, no – respondió el otro – no lo haga!

-¿Por qué? – preguntó el encargado.

-Bueno, sabe – contestó aquél -, es que estoy casado, ¡Y la mujer que me acompaña no es mi esposa!



Contenido bíblico

I.- Definiendo nuestros conceptos.

a) CONDUCTA (lat. Conducta = conducida, guiada).Manera de conducirse, o portarse.

b) ÉTICA (lat. acthicus< gr.éthikos < éthos = costumbre). 1. Parte de la filosofía que estudia la moral y las obligaciones humanas. 2. Adecuación de la conducta a unas maneras de comportamiento

    consideradas justas y que pretenden aproximarse a una justicia objetiva.

c) DAÑAR. Prejuicio, o dolor.

d) INTEGRIDAD. De íntegro.

e) ÌNTEGRO (lat. Interger,- gri). 1. Entero, con todas sus partes. 2. honrado, que no admite corrupción ni cohecho.3. Que se compromete prácticamente con sus ideas.

    DICCIONARIO ANAYA DE LA LENGUA.

David Jeremiah en su libro Un giro hacia la integridad hace una síntesis de este término diciendo: El diccionario dice que la integridad es una “firme adhesión a un código de valores morales… calidad o estado de lo que es completo e indiviso”. En su forma más simple, integridad significa totalidad, entereza. Proviene de una raíz que significa “intacto”. Si somos íntegros, no tenemos un corazón dividido. ¡No guardamos intenciones ocultas!

Así vivió uno de los grandes hombres de Dios en el Antiguo Testamento: Daniel.

 

II.-Un íntegro ejemplo de integridad.

a) Daniel, ya en su vejez después de haber transitado por dos administraciones imperiales antes de Darío, el persa, tuvo una experiencia que demostró su completa integridad, no de unos meses o años, sino toda su vida. La gran mayoría conoce este episodio como Daniel en el foso de los leones. Pero ¿por qué  fue castigado y echado a los leones? ¿Cuál fue su “horrendo” crimen?

Hagamos sintéticamente una recopilación de los datos históricos que el  Santo Libro nos narra, y de donde se desprenden mínimo cuatro principios que engloban la integridad de vida de Daniel, para instruirnos y edificarnos con las directrices de la voluntad de Dios.

Darío el rey, quiso poner sobre su reino a 120 sátrapas (supervisores), y para que no se corrompieran, puso a 3 gobernadores que los vigilaran, entre estos a Daniel (v.6:2). Esta ordenación de la responsabilidad se estableció a fin de que el rey no sufriera perjuicio alguno. El versículo 3 nos abre un panorama amplio de cómo Dios actúo para ascender a sus hijos. Por lo general en nuestro mundo, lo que hace que uno ascienda no es lo que sabe, sino a quién conoce, pero para con Dios, lo que cuenta no es lo que uno sabe ni a quien conoce, sino lo que uno es, es decir su carácter. A Dios le pareció oportuno, debido a la integridad de la vida de Daniel, obrar en el corazón del rey Darío para que planease un ascenso.

Observamos el extraordinario espíritu de Daniel, que por antítesis nos señala las conductas que dañan la integridad de nuestra vida.


1.-Una actitud excelente (v.3).

    Es significativo de que en el corazón de Daniel no hubiera celos hacia aquellos otros dos hombres que habían sido nombrados gobernadores. Esta es la primera señal de integridad que nos proyecta Daniel. Podría haberse sentido amenazado, haber actuado de manera competitiva, o haberse mostrado desagradable y grosero en sus responsabilidades, ya que llevaba más tiempo que los demás en el reino. Pero debido a que poseía ese “espíritu superior”, el rey planeó ponerle sobre todo el reino.

Podríamos preguntarnos: ¿Cómo es nuestra actitud? Tal vez sea buena en este momento, pero ¿qué me dice de mañana al checar tarjeta en su trabajo? ¿Qué actitud tendrá usted mientras trabaja junto a otros en el taller o en la oficina? Una actitud excelente es de gran valor.

Pero los colegas y subordinados de Daniel sí tuvieron celos y buscaron ocasión para acusarle. Escudriñando su vida y su trabajo para encontrar algo que le perjudicara.


2.-Fidelidad en su trabajo (v.4).           

    Según nuestro texto áureo ¿dónde  camina el justo? En su integridad. Daniel era fiel en su trabajo, no se encontró en él negligencia ni corrupción. Hace poco un hombre me decía que en su negocio no es el público el que le causa quebraderos de cabeza, sino sus empleados. Los que roban sus artículos no son únicamente personas de la calle, sino la mayoría de las veces, aquellos que trabajan para él. La cosa ha llegado al extremo de que muchos jefes no quieren ya emplear a cristianos. Mi propia esposa está resentida por los quebrantos financieros que hemos sufrido por emplear a hermanos de la fe. Preguntémonos ¿somos dignos de confianza? ¿Se nos puede confiar dinero? ¿Y una cuenta de gastos?


3.-Pureza personal (v.4).

    En la última parte de este verso, hallamos otra señal de la integridad de Daniel: “Y ningún vicio ni falta fue hallado en él”, sus enemigos lo espiaron rebuscaron en sus efectos personales; sólo para describir que no le faltaba nada. No hallaron ninguna actividad dudosa (trato con el sexo opuesto), ningún trapo sucio (ni siquiera compra de piratería)… ¡nada! Daniel era un hombre de pureza personal. Por mucho que excavaran, salía oliendo a rosas. Aquí entra la ilustración perfecta de nuestra introducción ¿nosotros nos manejamos con doble cara?

Pero algo sí encontraron los enemigos corruptos de Daniel: De que él era un hombre de Dios. Y por allí le levantaron cargo delante del rey.


4.-Caminar consecuente con Dios (v.10)

    Esto fue lo más notable de Daniel. Se presentó delante del único Dios: “Como lo solía hacer antes”. Daniel no se puso a orar presa del pánico. Había estado de rodillas delante de su Dios, en forma constante, tres veces al día, día tras día, año tras año. Y recuerde, se trataba de uno de los más altos dignatarios del país, y sin embargo dedicaba tiempo a estar con Dios regularmente. Daniel no era un extraño a la oración; pero aun así no hacia alarde de ser hombre que oraba. Observe que sus ventanas ya estaban abiertas; no las abrió de un golpe, repentinamente, para que todo el mundo supiera que estaba orando y quedase impresionado por su piedad. Daniel se dirigió a su casa, y arrodillándose derramó su temor, su preocupación, su futuro, su vida.

¿Cómo está nuestro tiempo de oración? ¿Qué necesita para hacer que se arrodille? ¿Una tragedia? ¿Un caso de verdadera emergencia?

El arresto de Daniel se produjo como consecuencia directa de su vida piadosa (v.11). ¡Qué significativo! Le interrumpieron mientras oraba. Ese fue el mal que le encontraron haciendo, y que dio como resultado final el foso de los leones (v.16).

b) Conductas que dañan mi integridad.

1.-El veneno del chisme (Pr.16:27-28).

2.-El veneno de la adulación (Sal.5:9).

3.-Arrogancia jactanciosa (2Co.10:12).

4.-Ambición egoísta (Fil.2:3).

5.-Peleas, celos, arrebatos de ira, rivalidades, calumnias, insultos y alborotos (2Co.12:20).

6.-Guerras, pleitos, pasiones, codicias, deleites (Stg.4:1-3).

 


III.- ¿Cómo ser íntegro?

Aparte de los principios que Daniel nos ilustra, tenemos otro principio universal, que el Señor Jesucristo nos ha dejado, y es la Regla de Oro: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Mt.7:12); ¿Cómo me gustaría que me trataran? Es una pauta de integridad para cualquier situación. Da resultados tanto en el campo de juego, en el salón de clases o en la sala de estar. Da resultados con los empleados, empleadores, familia y amigos. Si cree que la Regla de Oro es buena y da resultados, necesita adoptarla como el principio de integridad en su vida.

 

 

CULMINACIÓN

 

Aplicación:

Hemos estudiado y meditado acerca de la integridad de Daniel. ¿Cuál de las cuatro señales que caracterizaban su vida le parece la más importante? ¿Por qué?

 

 

 

Acción:

Si tenemos la intención de tomar en serio la integridad y afirmarnos en ella con más fuerza, hemos de responder a tres preguntas: 1) ¿Qué cosas permito que sucedan que me impiden llegar a ser una persona íntegra? 2) ¿Por qué dejo que sigan ocurriendo si sé que representan un obstáculo para convertirme en todo lo que Dios quiere que sea? 3) ¿Cómo y cuándo me enfrentaré honradamente a esta cuestión y empezaré a cambiar?

 

 

 

 

Conclusión:

La integridad es una convicción o creencia que se debe seguir regularmente ante las situaciones que la vida nos enfrenta. ¿Estamos dispuestos a morir por ella, como lo estuvo Daniel?

 

 


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